El porcentaje de brasileños que evalúa negativamente el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro saltó desde el 38 % en abril hasta el 43 % en mayo, un nivel récord en medio de la crisis política, sanitaria y económica que vive Brasil, según una encuesta de la firma Datafolha. 
El rechazo al líder ultraderechista que asumió la Presidencia brasileña en enero de 2019 viene creciendo gradualmente desde abril del año pasado, cuando era del 30 % en la primera encuesta que Datafolha hizo sobre su popularidad como mandatario, pero por primera vez supera el 40 % de los electores. 
Pese al aumento de la reprobación, Bolsonaro aún cuenta con el respaldo del 33 % de los brasileños, que consideran su Gobierno bueno o excelente, el mismo nivel que tenía el mes pasado (33 %) y que prácticamente no ha variado desde el 32 % medido en abril de 2019. 
Los brasileños que pasaron a rechazar al líder ultraderechista ahora son los que hasta hace poco calificaban como regular su Gobierno, índice que cayó desde el 33 % en abril de 2019 hasta el 26 % el mes pasado y el 22 % en mayo. 
El índice de rechazo a Bolsonaro es el mayor ya medido para un presidente con el mismo tiempo de mandato desde que Brasil recuperó su democracia en 1985. Hasta ahora el mayor índice de desaprobación de un gobernante por la misma época era el 41 % que tenía Fernando Collor con un año y seis meses de mandato. 
La nueva encuesta de Datafolha, que entrevistó los pasados lunes y martes a 2,069 brasileños en las diferentes regiones del país y tiene un margen de error de dos puntos, refleja el agravamiento de las diferentes crisis que enfrenta Brasil. 
EscépticoPese a que Brasil es el segundo país con más casos de covid-19 en el mundo (411,821) y el sexto con más muertos (25,598), Bolsonaro es uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia, que ha calificado de «gripecita»; rechaza las medidas de distanciamiento social impuestas por los gobiernos regionales y exige la normalización inmediata de todas las actividades. 
El jefe de Estado ha perdido a sus dos últimos ministros de Salud por divergencias en torno a la estrategia frente a la pandemia. El gobernante igualmente enfrenta una grave crisis política tras la renuncia hace un mes del entonces ministro de Justicia, Sergio Moro, quien lo acusó de interferir políticamente en la Policía Federal.

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